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Mayo 18, 2010
Mayo 2010, No. 254

Grilla y despilfarro municipal

Raúl Acevedo Solís.

Estimado Robledo:
Ahora que Jericó Abramo Masso cumplió sus primeros cien días en la Presidencia Municipal de Saltillo, me vinieron a la cabeza algunas reflexiones que te compartiré.

No hay duda que Jericó es un político inmaduro, sin experiencia en el poder, es un invento de la obediencia y lambisconería que el mismo reconoce cuando presume que su abuelo Jorge Masso es su ejemplo a seguir, y su padre Dante Abramo su principal asesor. Ninguno de estos dos personajes ha destacado por sus ideas. Uno no pasó de organizar comidas de adhesión a los candidatos seguros de ganar, el otro... ni siquiera sé qué decirte. Ambos han sido comerciantes.

Por eso para ellos el poder, o la cercanía que tengan con el gobernador es fundamental para realizar negocios. De allí que siempre apoyan al seguro ganador, no importa quién sea, de dónde venga o a dónde vaya, necesitan relacionarse con el poderoso en turno para rentar sus edificios, vender los terrenos que “coyotean”, conocer información privilegiada para beneficiarse con el encarecimiento de la tierra urbana, conseguir contratos de construcción, sueldos, cargos y todo lo que los gobernantes generosos con lo ajeno le dan a sus cortesanos y lacayos.

No sé quién cometió la cruel ocurrencia de decirle a Jericó que nació con talento político, por eso no lo prepararon, ni siquiera le dijeron las cuestiones básicas, como aquello de que no puedes ser más popular, carismático y sabio que tu patrón o mecenas. ¿En que cabeza cabe pagar para que le den en sus primeros cien días la calificación de 9.3, a sabiendas de que el gobernador había obtenido 8.8 por sus primeros cuatro años de gobierno? Sólo en la cabeza de Jericó y de sus asesores se incuban estas pendejadas.

Por otro lado, Jericó salió muy generoso con lo que no es de él, el erario público, pues su riqueza personal está a buen resguardo en propiedades y cuentas de dólares en la frontera estadounidense. De buenas a primeras a Jericó o a sus asesores se les ocurrió darle colorido a la ciudad, y comenzaron a pintar de colores las fachadas de las casas, patrullas verdes y rojas, taxis amarillos, camiones recolectores rojos. Todo con cargo al dinero de los saltillenses. ¿No serán de la cofradía del arcoiris? Recuerda que hace días, Jericó utilizó todos los medios de comunicación para presumir que la pintura de los taxis y la mano de obra correrían a cuenta del Ayuntamiento. ¿Por qué esta generosidad no la demuestran en sus negocios, haciendo casas de mayor calidad, vendiendo terrenos a menor precio y pagando mejores salarios?

De la misma manera se les ocurrió gastar el erario en construir nuevas banquetas en el “Centro Histórico” de Saltillo, también con cargo al tesoro público, ese por el que tanto se pelea el gobernador con la federación, según dijo para embellecer el centro para ¡el turismo¡ Pero al pintoresco y supuesto Alcalde no se le ha ocurrido reubicar las decenas de cantinas y antros que proliferan en la zona central de Saltillo, tampoco hará algo por evitar que las calles céntricas y sus banquetas se utilicen como estacionamiento, talleres mecánicos, aparadores de mercancías, ni sacará a los camiones urbanos del centro citadino, tampoco hará algo por ordenar la vialidad.

Estas serían algunas acciones que le darían mejor imagen al llamado Centro histórico, y se abandonaría el despilfarro electorero. Pero no conforme con sus acciones clientelares y electoreras, a Jericó lo han convencido sus cercanos que puede ser el próximo gobernador de Coahuila, y que de la noche a la mañana puede ser en quien recaiga la decisión del gobernador.

Se le olvida a Jericó y a sus asesores, que durante cuatro años la política estatal se ha enfocado a consolidar la figura de Rubén Moreira, quien a logrado convencer con su trabajo político a muchos coahuilenses. Por eso a la fecha no hay otro precandidato que le pueda arrebatar la designación, a menos de que suceda una catástrofe política en el estado, o que se negocien otras cosas a cambio de que Rubén no sea el candidato.

Estimado Robledo, la política es el arte de lo posible, no de lo imposible como ingenuamente lo quieren hacer creer los Abramo. No creo sinceramente que Jericó esté contemplado en el Plan B, que seguramente existe. De lo contrario estaría dándose a conocer y haciendo política en todas las regiones del estado, tal y como lo hizo Humberto Moreira en su momento, y como lo ha estado haciendo Rubén Moreira. Más claro... Quizás por ello, en el más reciente acto político del Ayuntamiento, el aplausómetro privilegió las figuras de Humberto y su hermano Álvaro.

También recientemente uno de los comunicadores afines a los Abramo, insistía en una columna que ya comenzaban a evidenciarse dos grupos: los rubenistas y los humbertistas, incluso acusó, que Jericó estaba resintiendo las críticas de los rubenistas. Esto no es cierto, pero tampoco esta versión justifica los errores cometidos por Jericó, como aquel que tu periódico criticó: la popularidad
de 9.3 para Jericó y 8.8 para el gobernador.

Jericó debe estar agradecido con el sexenio moreirista. En cuatro años ha sido diputado federal y Alcalde de Saltillo. Por tal motivo es el menos indicado para meter la confusión en el impecable proceso de sucesión que desde un principio puso en práctica Humberto Moreira.

Por último Robledo, de dónde sacaría Jericó lo izquierdista y su defensa por los pobres. Al menos de su casa no, porque tú recordarás que cuando éramos jóvenes y revolucionarios, estuvimos cerca de crear un sindicato en el Motel La Torre, debido al humillante y soez trato que la familia Masso le daba a sus trabajadores. Pero pagandole a los medios pueden disfrazarte de protector de los débiles...

PD.- Siento mucho el robo de tu computadora, pero sé que sabes quien envió al ladrón...