Grilla y despilfarro municipal
Raúl Acevedo Solís.
Estimado Robledo:
Ahora que Jericó Abramo Masso cumplió
sus primeros cien días en la Presidencia Municipal
de Saltillo, me vinieron a la cabeza algunas
reflexiones que te compartiré.
No hay duda que Jericó es un político
inmaduro, sin experiencia en el poder, es un invento
de la obediencia y lambisconería que el mismo
reconoce cuando presume que su abuelo Jorge
Masso es su ejemplo a seguir, y su padre Dante
Abramo su principal asesor. Ninguno de estos dos
personajes ha destacado por sus ideas. Uno no
pasó de organizar comidas de adhesión a los
candidatos seguros de ganar, el otro... ni siquiera
sé qué decirte. Ambos han sido comerciantes.
Por eso para ellos el poder, o la cercanía
que tengan con el gobernador es fundamental para
realizar negocios. De allí que siempre apoyan al
seguro ganador, no importa quién sea, de dónde
venga o a dónde vaya, necesitan relacionarse con
el poderoso en turno para rentar sus edificios,
vender los terrenos que “coyotean”, conocer
información privilegiada para beneficiarse con el
encarecimiento de la tierra urbana, conseguir
contratos de construcción, sueldos, cargos y todo
lo que los gobernantes generosos con lo ajeno le
dan a sus cortesanos y lacayos.
No sé quién cometió la cruel ocurrencia de
decirle a Jericó que nació con talento político, por
eso no lo prepararon, ni siquiera le dijeron las
cuestiones básicas, como aquello de que no puedes
ser más popular, carismático y sabio que tu patrón
o mecenas. ¿En que cabeza cabe pagar para que
le den en sus primeros cien días la calificación de
9.3, a sabiendas de que el gobernador había
obtenido 8.8 por sus primeros cuatro años de
gobierno? Sólo en la cabeza de Jericó y de sus
asesores se incuban estas pendejadas.
Por otro lado, Jericó salió muy generoso con
lo que no es de él, el erario público, pues su riqueza
personal está a buen resguardo en propiedades y
cuentas de dólares en la frontera estadounidense.
De buenas a primeras a Jericó o a sus asesores se
les ocurrió darle colorido a la ciudad, y comenzaron
a pintar de colores las fachadas de las casas,
patrullas verdes y rojas, taxis amarillos, camiones
recolectores rojos. Todo con cargo al dinero de los
saltillenses. ¿No serán de la cofradía del arcoiris?
Recuerda que hace días, Jericó utilizó todos
los medios de comunicación para presumir que la
pintura de los taxis y la mano de obra correrían a
cuenta del Ayuntamiento. ¿Por qué esta generosidad
no la demuestran en sus negocios, haciendo
casas de mayor calidad, vendiendo terrenos a
menor precio y pagando mejores salarios?
De la misma manera se les ocurrió gastar
el erario en construir nuevas banquetas en el
“Centro Histórico” de Saltillo, también con cargo
al tesoro público, ese por el que tanto se pelea el
gobernador con la federación, según dijo para
embellecer el centro para ¡el turismo¡ Pero al
pintoresco y supuesto Alcalde no se le ha ocurrido
reubicar las decenas de cantinas y antros que
proliferan en la zona central de Saltillo, tampoco
hará algo por evitar que las calles céntricas y sus
banquetas se utilicen como estacionamiento,
talleres mecánicos, aparadores de mercancías, ni
sacará a los camiones urbanos del centro citadino,
tampoco hará algo por ordenar la vialidad.
Estas serían algunas acciones que le darían
mejor imagen al llamado Centro histórico, y se
abandonaría el despilfarro electorero. Pero no
conforme con sus acciones clientelares y
electoreras, a Jericó lo han convencido sus
cercanos que puede ser el próximo gobernador de
Coahuila, y que de la noche a la mañana puede ser
en quien recaiga la decisión del gobernador.
Se le olvida a Jericó y a sus asesores, que
durante cuatro años la política estatal se ha
enfocado a consolidar la figura de Rubén Moreira,
quien a logrado convencer con su trabajo político
a muchos coahuilenses. Por eso a la fecha no hay
otro precandidato que le pueda arrebatar la
designación, a menos de que suceda una catástrofe
política en el estado, o que se negocien otras cosas
a cambio de que Rubén no sea el candidato.
Estimado Robledo, la política es el arte de
lo posible, no de lo imposible como ingenuamente
lo quieren hacer creer los Abramo. No creo
sinceramente que Jericó esté contemplado en el
Plan B, que seguramente existe. De lo contrario
estaría dándose a conocer y haciendo política en
todas las regiones del estado, tal y como lo hizo
Humberto Moreira en su momento, y como lo ha
estado haciendo Rubén Moreira. Más claro...
Quizás por ello, en el más reciente acto
político del Ayuntamiento, el aplausómetro privilegió
las figuras de Humberto y su hermano Álvaro.
También recientemente uno de los comunicadores
afines a los Abramo, insistía en una columna que
ya comenzaban a evidenciarse dos grupos: los
rubenistas y los humbertistas, incluso acusó, que
Jericó estaba resintiendo las críticas de los
rubenistas. Esto no es cierto, pero tampoco esta
versión justifica los errores cometidos por Jericó,
como aquel que tu periódico criticó: la popularidad
de 9.3 para Jericó y 8.8 para el gobernador.
Jericó debe estar agradecido con el sexenio
moreirista. En cuatro años ha sido diputado federal
y Alcalde de Saltillo. Por tal motivo es el menos
indicado para meter la confusión en el impecable
proceso de sucesión que desde un principio puso
en práctica Humberto Moreira.
Por último Robledo, de dónde sacaría Jericó
lo izquierdista y su defensa por los pobres. Al
menos de su casa no, porque tú recordarás que
cuando éramos jóvenes y revolucionarios,
estuvimos cerca de crear un sindicato en el Motel
La Torre, debido al humillante y soez trato que la
familia Masso le daba a sus trabajadores. Pero
pagandole a los medios pueden disfrazarte de
protector de los débiles...
PD.- Siento mucho el robo de tu computadora, pero
sé que sabes quien envió al ladrón...
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