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Julio 20, 2010
Junio 2010, No. 255

La sucesión de Moreira, el Plan B y el interinato

Jorge Arturo Estrada García.

El futuro no es lo que nos va a pasar. El futuro es lo que vamos a hacer. Es lo que ya estamos haciendo. En entregas anteriores escribimos acerca de la guerra que desataría el proceso de sucesión de Humberto Moreira. Ahora vemos que ya empezó. Y que será muy espectacular y violenta.

Esta guerra se da ya en diversos planos. En varios frentes, y con diversas intensidades. Todos juegan a ganar. Y en un juego de suma cero, habrá muchos derrotados. En Coahuila el enfrentamiento entre el PRI y el PAN será un choque de trenes. Y seguramente estarán involucrados los gobiernos estatal y federal en el conflicto.

Para el PAN el objetivo es muy claro: arrebatarle la gubernatura al PRI. Para el gobernador cabrían dos escenarios: que Rubén sea el sucesor de Humberto o en su defecto, que sea un moreirista el nuevo mandatario estatal.

Acción Nacional ya mostró los dientes: una historieta que “revela las intenciones” del gobernador de dejar a su hermano en el Palacio Rosa, y algunos ejemplos del uso de recursos estatales para hacer proselitismo en favor del PRI.

La respuesta de Humberto fue inmediata: duras palabras hacia el gobierno federal y los panistas, y la amenaza de fracturar las ya deterioradas relaciones entre ellos. También, algunas fuentes, atribuyen a los priístas la pinta de bardas en las que se insulta a Felipe Calderón.

Ese frente es ya muy claro. Y los misiles de ambos bandos serán directos y a veces, espectaculares. La audacia de los actores le dará emoción a los combates políticos.

Sin embargo dentro del priísmo, e incluso del moreirismo, se libra una lucha soterrada. Eduardo Olmos y Jericó Abramo se mueven abiertamente para convertirse en el Plan B. Rezando, ¿complotando?, para que Rubén no sea candidato.

Para ello, no dudan en gastar en grande en promoción y en establecer contactos con grupos priístas marginados del moreirismo. “Juegan” a hacer política y juegan con fuego. Ambos alcaldes son poco talentosos y nada conocedores de este arte. Sus ambiciones rayan en la traición. Sus acciones, son notoriamente desleales.

Para Olmos y Jericó, el fracaso de su jefe político significaría la culminación de sus sueños desbocados y absurdos. Torreón y Saltillo se debaten entre la inseguridad y el desempleo. Mientras, ambos alcaldes se promueven con programitas y acciones que parecen de festival escolar o de kermés. Navegan descaradamente en las obras y programas que realiza el gobierno estatal.

Posiblemente sean los peores presidentes municipales que han tenido las principales ciudades de Coahuila. Humberto les consolidó su carrera política. Ambos traicionaron a sus anteriores mecenas, para seguir avanzando. No dudarán en hacerlo, otra vez.

A sus cercanos y colaboradores, Jericó y Olmos, les aseguran que el gobernador no podrá imponer a su hermano. Que aunque sea el mejor priísta para el 2011, Rubén será vetado por el priísmo nacional.

Agregan que Humberto fracasará y tendrá que optar por ellos, ya que son probados ganadores.
Otro frente, que ya se disputa, es el del interinato que se daría cuando Humberto se retire del cargo, para no entorpecer el proyecto electoral de su hermano.

La disputa se da entre dos viejos conocidos. Es una especie de revancha. Jorge Torres e Ismael Ramos compitieron para ser sucesores del alcalde Humberto Moreira, hace más de cinco años. Ahora, ellos aspiran a ser gobernadores interinos.

Olmos y Jericó le hacen el feo al interinato, aseguran los enterados. Ellos quieren ser gobernadores por 6 años. Aunque, claro que aceptarían unos meses en el Palacio Rosa.

Las tropas se van alineando. Los pertrechos se acumulan. Los planes se diseñan. Los bandos velan armas. El futuro se construye ahora. El futuro es lo que vamos a hacer.

Como lo dijimos antes, esta es la guerra de Humberto. Él pagará los costos en caso de derrota. La tarea no es fácil. Requerirá de nueva cuenta, de toda su audacia. Y que la suerte no le voltee la espalda.

Lo malo para el gobernador, es que ahora navega con traidores a bordo.