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el periodico de saltillo

Noviembre 2017

Edición No. 345


Utopía

Letras que podrían no ser tan libres

Eduardo Ibarra Aguirre

Los conocedores de la comercialización y de la publicidad pagada siempre sostuvieron que ocupar la tercera parte del espacio de una revista impresa cada semana, quincena, mes e incluso cada dos meses, es un extraordinario negocio. Tales parámetros, entiendo, no son aplicables a los diarios y tampoco a los portales digitales porque allí rigen otros.

Como socio durante 20 años de la revista mensual Forum y editor de una docena de periódicos y revistas, sé que los cálculos de publicistas y gerentes están en lo cierto, por lo menos hasta octubre de 2010 en que me vi obligado a cerrar Forum con la edición del número 204, del entonces vasto mundo de las revistas impresas, merced a la decisión de boicot publicitario ordenada desde la Dirección de Comunicación Social de Los Pinos, encabezada por Maximiliano Cortázar, antes baterista del grupo juvenil Timbiriche, corista y baterista de Christian Castro, después diputado federal con más pena que gloria por decisión de Felipe Calderón lo primero, y lo segundo por atributo personal de Max, y quien forma parte de la Comisión Permanente del Partido Acción Nacional. De la farándula a la “alta” política.

Lo anterior viene al caso porque el penitenciarista y sicólogo José Luis Musi me obsequió un ejemplar del número 226 de la revista Letras Libres, nombre atribuido al poeta y pensador Octavio Paz, dirigida por el historiador Enrique Krauze y mensuario que cursa su año número 19.

De la edición 226 impresiona que la máxima enunciada en el primer párrafo se cumple al pie de la letra. De las 92 páginas a todo color y con finísimo papel, con forros incluidos que integran la edición mexicana, otra es la española, tiene 32.3 planas de anuncios claros, evidentes. En tiempos en que los “publirreportajes” (textos disfrazados como información o entrevistas pagadas) inundan la prensa, la radio, la televisión e internet, no me corresponde dilucidar si existen en Letras Libres, pues tendría que leerla completa y por desgracia no tengo tiempo.

Pero de las 32.3 páginas de publicidad pagada, 23.3 planas corresponden a dependencias del Ejecutivo federal y capitalino, universidades y fundaciones para promover actividades culturales auspiciadas también por instituciones gubernamentales. Pero nada del Legislativo ni del Judicial.

Es decir, una notable dependencia de los recursos públicos que en el caso hipotético de que a Krauze se le atraviese un atrabiliario Cortázar Lara con su rencoroso jefe Calderón Hinojosa, pondría en aprietos la existencia del mensuario de Editorial Vuelta. Escenario que no por impensable debido a la permanente cercanía del intelectual con el príncipe, de Krauze con el poder tricolor y blanquiazul, resulta imposible.

No deja de llamar la atención que de las 23.3 páginas, cuatro corresponden a la Secretaría de Salud y seis a la Lotería Nacional y Pronósticos Deportivos. El manejo discrecional de los recursos públicos para favorecer a los amigos, mientras se castiga hasta la asfixia económica a los semanarios Proceso y Contralínea, y al diario La Jornada se le escamotea la publicidad.

Sin ánimo de incomodar a nadie, menos a los talentosos dueños y directivos de Letras Libres: ¿Qué tan libres pueden ser las letras que se redactan, escriben, con tanta dependencia de los anunciantes del Ejecutivo federal y capitalino? Y que, perdón por la insistencia, le son negados a publicaciones que ejercen el periodismo y el análisis críticos desde el 6 de noviembre de 1976.

 
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