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el periodico de saltillo
Marzo 2014, No. 301


El tiempo y la dignidad


Prof. Evaristo Velasco Álvarez.

Al decir de mi señor padre, don Evaristo Velasco Bosque, hay dos cosas que jamás debemos perder: EL TIEMPO y LA DIGNIDAD. Y hoy pretendo explicar el POR QUÉ no debemos perder ninguna de estas dos cosas, por lo que de antemano me atrevo a solicitar a usted, amable lector, su tolerancia y su paciencia, para que lea hasta el final de este escrito, y me haga el favor de darme sus comentarios.

Para ello establezco que TIEMPO es el espacio de vida en el que desarrollamos nuestros potenciales, donde hacemos realidad nuestros deseos, donde sentimos el abrazo de la vida, el calor de los cariños, el regocijo de las caricias, las alegrías de la compañía y la desesperanza de la soledad. Es el vivir, el sentir, el amar, el estar.

Y DIGNIDAD es la calidad de desarrollo de nuestra humanidad. (Según http://www.significados.info/dignidad/), El término dignidad deriva del vocablo en latín dignitas, y del adjetivo digno, que significa valioso, con honor, merecedor. La dignidad es la cualidad de digno e indica, por tanto, que alguien es merecedor de algo o que una cosa posee un nivel de calidad aceptable.

La dignidad humana es un valor o un derecho inviolable e intangible de la persona, es un derecho fundamental y es el valor inherente al ser humano porque es un ser racional que posee libertad y es capaz de crear cosas. Esto quiere decir que todos los seres humanos pueden modelar, cambiar y mejorar sus vidas ejerciendo su libertad y por medio de la toma de decisiones. La dignidad se basa en el respeto y la estima que una persona tiene de sí misma y es merecedora de ese respeto por otros porque todos merecemos respeto sin importar cómo somos.

Cuando reconocemos las diferencias de cada persona y toleramos esas diferencias, la persona puede sentirse digna, con honor y libre. En el Preámbulo de La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 habla de la “dignidad intrínseca (...) de todos los miembros de la familia humana”, y luego afirma en su artículo 1º que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Así pues, perder el tiempo en cosas fútiles, banales, insulsas y que no nos dejarán nada valioso, es uno de los peores pecados en los que un ser humano puede incurrir. Así mismo, perder la dignidad y aparecer ante los ojos del mundo como inmerecedores de ser tratados con el nivel que creemos y que merecemos seguramente que no es nada recomendable.

Seamos entonces fieles cuidadores de nuestra dignidad y de nuestro tiempo, para poder hacernos dignos de merecer la fortuna de ser considerados como mexicanos de nivel productivo, merecedores de respeto y merecedores de ser tomados siempre en cuenta ¡Que viva México!

velasco_alvarez@yahoo.com

 
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