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el periodico de saltillo
Marzo 2014, No. 301


el chapoCon la captura de “El Chapo” Guzmán se abrió la caja de Pandora


Adolfo Olmedo Muñoz.

No me puedo sustraer a esta ola de comentarios, elucubraciones, chismes, dimes y diretes, pero sobre todo especulaciones, en torno a la reciente captura del que, por lo menos mediaticamente, es aún, “El enemigo público número uno” en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, y por el que se ha iniciado ya una solicitud de los norteamericanos para que el delincuente Joaquín “El Chapo” Guzmán, sea extraditado a su territorio, donde le han acumulado varias órdenes de aprehensión, por delitos contra la salud, en diversas modalidades, mientras que en nuestro país, a más de “hit” publicitario a favor de la política de Enrique Peña Nieto, no deja de sentirse como una papa caliente, aunque implícitamente ha dejado de ser el número uno para apresurarse -no pocos- en asegurar que será remplazado en breve, o por Ismael Zambada, alias “El Mayo”, o bien por Juan José Esparragoza, alias “El Azúl”.

Ambos son miembros de la misma organización que El Chapo, el cártel de Sinaloa, pero aun se puede hablar, y de hecho constituye un temor subyacente, el que pudieran emerge líderes de otras mafias, como la del cártel de Juárez comandada supuestamente por Vicente “El Viceroy” Carrillo Fuentes, quizá menos “creativo” que el Chapo, pero indudablemente más sanguinario. En este río revuelto, se le da también altura a otro mafioso todavía más burdo, como el supuesto líder de los auto nombrados “Caballeros Templarios”, el que le apodan “La Tuta”, Servando Gómez.

El hecho en sí, cuenta con un sin fin de aristas, desde los puntos de vista de la seguridad nacional, lo económico, desde luego lo político, pero sobre todo en lo anímico, son motivo de debate en todos los círculos intelectuales de análisis político y social.

En no pocas ocasiones he comentado que en nuestro país uno de los principales males que nos aquejan, es la falta de confianza en nosotros mismos, traducida en una desmoralización y una muy baja autoestima por la que, a pesar de muchos intentos, ha sido muy difícil sacar adelante a una nación, que como también lo he planteado reiteradamente, tiene todo para ser una potencia.

Todo esto, en muy buena medida, merced a la cínica impunidad que se incubó en las últimas cuatro décadas, y que permitió una creciente corrupción tanto del sector publico como del privado.

Sin embargo, y luego de algunas muy importantes capturas que se han venido realizando a últimas fechas, persistía el clima de desconfianza de la población, sobre la actuación del Estado, que había perdido, incuestionablemente, su influencia territorial y hasta política, en diversas regiones del país.

Sin embargo, parece ser que la captura de “El Chapo”, pueda estar haciendo recapacitar seriamente a la sociedad mexicana sobre la posibilidad de tomar un rumbo más cierto, más comprometido y más decidido para el avance de nuestras capacidades como nación.

Las múltiples variables que se abren luego de la captura del “capo di tutti capi” tendrán que ver con muchos de los hechos que han venido registrándose en el devenir de nuestra vida social y política. Incluso, hemos visto que poco a poco, ha dejado de ser un “slogan” aquello de los grupos o asociaciones “no gubernamentales”; la llamada “sociedad civil” y se le toma más en serio, aunque en ocasiones se sobrevalora mediáticamente, y que a la retoma del control por parte de la autoridad del Estado, tendrán que replantear, no sus objetivos, aunque sí sus estratégicas.

La desconfianza en las autoridades, que propició incluso que ciudadanos comunes, se armaran para salir a las calles, y aún que sabiéndose ilegales por la portación de armas, fueron en defensa de sus intereses como ciudadanos ávidos de una paz que los gobiernos, municipales, gubernamentales y federales, no les estaban asegurando.

Tras la crisis que se dio en Michoacán y el obvio combate a la delincuencia organizada, en diferentes puntos de nuestro territorio, se ha puesto de manifiesto, por lo menos, la intención por parte de la administración federal, no sólo de brindar una mayor seguridad a los ciudadanos, sino de ir al fondo de los problemas, con la intención ostensible, de dar una nueva y prometedora imagen del país, ante los posibles inversionistas extranjeros, no tan sólo para los del sector energético, lo cual había empezado a ser ya un “arma” propagan- dística para algunos grupos pomposamente autodefinidos “de izquierda”, y demás despistados anarquista o eternos inconformes “lopezobrado- ristas”.

El momento está expectante, y la suerte podrá decantarse hacia cualquier lado. Es cuestión de revisar muy, pero muy bien las consecuencias que podrá acarrear este hecho, más allá de lo policíaco.

Parece, o por lo menos se sobresee, que la ciudadanía mexicana ha captado ya muy bien, la nueva ingerencia de los Estados Unidos en los asuntos más delicados de nuestro país. Para nadie (salvo los muy ingenuos) es secreto ya, la influen- cia de los aparatos de inteligencia norteamericanos, en uno de los sectores de nuestra estructura de seguridad nacional; la marina arma- da de México, es el bastión escogido y aceptado para aplicar “sus” medi- das cautelares en la lucha contra el globalizado tráfico de estupefaciente.

Los Estados Unidos aceptaron de muy buen agrado la apertura que les ha venido brindando el Presidente Peña Nieto. Para muchos, la acción emprendida por el aparato de seguri- dad en México, en contra del “Chapo”, puede ser un hecho aislado u oportunista, y no han tomado en cuenta los signos indubitables de la posible aceleración de nuestra economía como para ser, ahora si en serio, “socios comerciales” de los Estados Unidos y Canadá, dentro del forcejeo que en el mundo se vive, tanto en defensa del área económica de Europa, pero primordialmente en previsión al embate de la economía asiática, de la que China puede ser en breve, “El gran enemigo” del imperio.

No debemos demeritar empe- ro, las acciones que han venido llevando a cabo las fuerzas de seguri- dad de la presente administración. El ejército y hasta las policías, supuesta- mente corruptas por antonomasia, junto con los preferidos de los gringos, la marina armada de México, han venido realizando un trabajo limpio, serio, discreto pero muy eficiente, y sobre todo sin triunfalis- mos aún, pues parece que hay consciencia de que, aun el camino de la depuración de la confianza ciudadana, está lejos; más lejos aún, que la posible captura de todos los capos de la mafia mexicana.

Es cierto, habrían muchos, pero muchos y muy diversos ángulos de visión de este asunto, que han acallado los temas de la crisis de respeto que se vive entre los panistas y la pérdida de la brújula ideológica de la izquierda, pero al igual que en la metáfora de la caja de Pandora, podrán salir todos los males de una caja, -imprudentemente o no- abierta, pero en el fondo de la cual sobrevive la esperanza.

Tras ese trasiego parece que va el Presidente Peña Nieto, para restituir la confianza en sí mismos de todos los mexicanos, y devolver la autoestima y de generar los círculos virtuosos que permitan que los cambios estructurales emprendidos por la sociedad mexicana, realmente se traduzcan en un orgullo nacional, Ser mexicano es ser muy fuerte y digno, sólo falta demostrárnoslo.

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