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el periodico de saltillo
Diciembre 2014, ed. #310


El Marrón

Rufino Rodríguez Garza.


Hasta donde sé, el sitio arqueológico de El Marrón fue registrado hace algunos años por el arqueólogo Moisés Valadez Moreno. El lugar se localiza en el municipio de Mina en el vecino estado de Nuevo León y corresponde a tierras del ejido Delgado del citado municipio. No acostumbro hacer notas del vecino estado ni del municipio de Mina pero está tan cerca de Paredón, Coahuila, que bien vale la pena hacer algún apunte sobre tan interesante lugar.

Ya el hecho de llegar es toda una odisea, los caminos borrados por falta de uso o destruidos por recientes aguaceros además de la maleza muy alta dificultan la llegada a tan lejano lugar con manifestaciones con arte rupestre.

En las cercanías se abandona el vehículo, se cargan las mochilas y las cámaras procediéndose entonces a llegar al pie del monte para enseguida empezar el ascenso hasta el abrigo que cobija las pinturas rupestres; después se continúa con los petroglifos.

Llegar y contemplar las pinturas es todo un agasajo visual, un deleite para la vista al ver con qué paciencia los nativos prepararon las pinturas, hechas éstas a base de minerales de la región que fueron pulverizados y a los que se les agregaron otras sustancias como aglutinantes y otros como fijadores, que hicieron el milagro de perdurar a lo largo de cientos o miles de años. Pinturas que pese a estar expuestas a los elementos naturales como la lluvia, el calor y el viento aún se distinguen y se les saca la debida información que nos hace reflexionar en los rituales efectuados en el sitio, buscando que la caza les fuera propicia, que las lluvias fueran abundantes para que los frutos les sirvieran en sus alimentos, también se realizaron ritos de fertilidad o de tránsito a la edad adulta de muchos de sus miembros.

Las pinturas, algunas están deterioradas o decoloradas por el paso del tiempo, otras se han llenado de sarro por la escurrimientos y el resto están muy bien conservadas, pues permiten tomarles algunas medidas para comparar tamaños y hacer los debidos apuntes.

A este lugar fui llevado por los amigos Lorenzo Encinas Garza, antropólogo de carrera y una de las personas que más trabajo de difusión ha hecho del arte rupestre de Nuevo León. Sobre este histórico sitio el maestro Encinas público en Milenio un extenso artículo (23-XI-2014) sobre El Marrón, otro compañero también de Monterrey, con el que fui, es el ingeniero José Armando Martínez Cerda, infatigable explorador de los sitios más apartados de la gran metrópoli que es la ciudad de Monterrey; Armando también es un gran conocedor de la tecnología y siempre, gracias a su GPS, señala y marca rutas y por supuesto toma maravillosas fotografías.

En el caso del antropólogo Lorenzo Encinas, me explico su deseo de regresar al sitio en el afán de completar un largo ensayo sobre un animal bastante representado en esta zona que abarca los dos estados, Coahuila y Nuevo León. El viaje al Marrón tiene pues, un doble objetivo: registrar el lugar y enriquecer el conocimiento gráfico de este mítico mamífero, pues el sitio tiene varias representaciones del borrego cimarrón y sobre el cual prepara un amplio estudio que muy posiblemente aterrice en un libro sobre este animal que fue abundante en el noreste de México, pero que la caza intensiva lo acabó totalmente en los años 40 del siglo pasado.

Encinas lleva muy avanzado su trabajo y lo complementará con sitios de Coahuila en los que también los nativos dejaron grabada la presencia de tan extraordinaria animal, que no sólo fue para consumo alimenticio sino que también fue reverenciado como un símbolo poderoso en su imaginario. Otro animal que también está debidamente representado en El Marrón es el venado cola blanca, éste tanto en pintura como en petroglifos y asociado con elementos complementarios para la cacería como son los grabados de atlatl y de proyectiles así como de navajas enmangadas.

En el Marrón son más abundantes los grabados que las pinturas pero aquí, a diferencia de otros lugares, hay algunos elementos grabados en la cercanía de las pinturas. Lo normal es encontrar separados las pinturas de los grabados. Para Encinas la antigüedad del sitio se puede remontar a unos 7000 años antes del presente. Los vecinos del Marrón desconocen el origen de este nombre, presumimos que puede ser por el color de las pinturas, el marrón es un color más obscuro que el rojo. La otra versión puede derivar de abreviar cimarrón dejándolo solo en Marrón.

Otros motivos destacables son las cuentas calendárica ya que podemos intuir que se trataría de cuentas lunares y que reforzarían el periodo de gestación de los venados cola blanca, que sabemos que es de 206 días. Un calendario ya muy estudiado está a escasos cuatro kilómetros de este lugar donde William Breen Murray y el arqueo astrónomo Antoni Aveni, comprobaron dicho calendario en Presa de la Mula también en el municipio de Mina. El Marrón da para más y en futuras colaboraciones ampliaremos estas notas.

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