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Abril 2013
Edición No. 290
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jose flores venturaEl camote del desierto


José Flores Ventura


Cuando suficiente es la humedad ambiental las maneras más vistosas florecen a raudal en el semi desierto, como las frágiles enredaderas que se enrollan en los tallos de cualquier otra planta que le sirva de sustento, crecen bajo el resguardo de las espinas de otras especies que las protegen y también aprovecha el agua capturada para crecer. Flores campanudas se abren entre julio y octubre de un colorido lila fácilmente observado a distancia como faros en el intenso sol y el rojizo entorno; llegan a ser tan numerosas que cubren por completo a sus alrededores arbustos enteros.

Ésta es una de las plantas más llamativas del desierto y a su vez de las menos conocidas, pertenece a la misma familia del camote que junto a las 600 especies registradas en el mundo agrupan al género Ipomoea y se caracterizan básicamente por la flor campanuda, hoja en forma de corazón, así como la raíz tuberculosa. En México existen más de 150 especies y en Coahuila 12 siendo algunas de ellas endémicas. Aunque la mayoría de las Ipomoeas son plantas bajas o enredaderas, existen unas 12 especies que son arborescentes.

La tradición mesoamericana esta enriquecida en referencias hacia esta planta; fueron cinco especies que se crearon para el consumo humano, la primera Ipomoea según la creencia, fue hecha junto al maíz, gracias a Centéotl que se hundió en la tierra para crear vegetales que alimentaran al pueblo; y es así como surgió el algodón, el huauzontle, la chía, el camote (Ipomoea batatas) y el maíz. En la fabricación del hule los antiguos mexicanos le añadían el latex de Ipomoea Alba para poderlo vulcanizar. En el mural de Tepantitla en el Tlalocan, el paraíso de Tlaloc están representadas bastantes flores de Ipomoea arbórea junto a mariposas y guerreros caídos en batalla. En la Nueva España, también era costumbre incluir en la dieta a las batatas, conocidas como camotli, así Fray Bernardino de Sahugun escribe: “Hay otras raíces buenas de comer, que se hacen como nabos debajo de la tierra, a los cuales llaman camotli, estas son batatas en esta tierra, comelas cocidas, crudas y asadas” (citas en: Ipomoea, un género con tradición, Díaz Manuel, 2009).

Los viejos pobladores del campo coahuilense, que la conocen, le confieren a la raíz propiedades medicinales para curar diabetes, tratar enfermedades antiespasmódicas, antihistamínicas, diuréticas y depresoras (Del Amo 1979). En alguno sitios del centro-este del Estado es altamente apreciada por lo cual su recolecta ha llevado a la casi extinción de esta planta donde antes era abundante. Debido a esto y a que es muy nutritiva, buena al gusto, es posible que los antiguos naturales la hayan utilizado para su consumo o curaciones.

Algunos historiadores y cronistas como Cabeza de Vaca mencionan cierta raíz que era sacada trabajosamente por algunas etnias para consumirla: “… que el verano, comen las frutas; el invierno, las raíces y entonces andan como puercos, osando (sic) el campo por sacarlas, y traen muchas” (Alonso de León, 1649). “…todas las guerras son que no unos por las tierras de otros ni pisar sus caminos, ni llegar a las tunas ni raíces que están en los lindes…” (Balcarcel al Virrey, en 1673, en Sheridan, 2002). Muy pequeña, una niña empezaba a acompañar a su madre para buscar raíces y recoger leña seca. Ésta, con un palo curvo abría la tierra y de ella extraía bulbos (Carlos M. Valdez, 1996). Aunque no se especifica qué tipo de raíz era ni de que planta, es muy probable que se tratara entre otras al camote silvestre o Ipomoea.

Otra característica recientemente observada por el Ing. Rufino Rodríguez es que los capullos al madurar se abren, y la semilla está cubierta por un denso capullo fibroso blanco muy parecido al algodón que le sirve para que el viento las desplace a lugares distantes. Esta característica es poco frecuente y al compararle con otras especies no se ha encontrado alguna referencia parecida con nuestra especie desértica del sureste. Lo interesante aquí es que esta propiedad la pudieron aprovechar los naturales para diversos usos (¿textiles?) el más común: el de proveerse de un lecho para dormir o relleno de ropas para el invierno.

El camote comercial (Ipomoea batatas) es una de las raíces más apreciadas en la actualidad en algunos países subdesarrollados por su alto contenido de vitaminas, calorías y minerales; en estas naciones algunos investigadores están buscando especies silvestres que puedan incrementar las variedades comerciales para el consumo humano. Mientras tanto en nuestro Estado es casi desconocida, creciendo en los lomeríos rocosos al resguardo de las plantas espinosas pero sirvieron de sustento a nuestros más antiguos antepasados, los naturales de esta su tierra y hoy sólo sus grandes flores acampanadas esconden el tesoro que guardan bajo su raíz: el camote silvestre del desierto.

 
                         
         

 

           
                             
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