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Abril 2013
Edición No. 290
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jimulcoPresa Santa María


Rufino Rodríguez Garza.


Al noreste de la comunidad de Amargos, en el municipio de Ramos Arizpe, se localiza una presa que data del siglo XIX y que a los lados de la cortina enrocada se encuentra uno con petroglifos y pinturas de muy buena factura y que nos dan mucha información de la vida de nuestros antepasados, aunque también bastantes “recuerdos” de épocas tardías que bien podemos achacar a los pastores, vaqueros y/o cazadores, que cuando la presa tiene agua atrae patos que son cazados por los “amigos” de las escopetas.

En el lugar de las pinturas por ejemplo, en 3 ó 4 lugares de los alrededores de la presa se conservan parapetos donde los cazadores acechan las aves y desde ahí les disparan. Prueba de lo anterior son las cantidades de cartuchos que por ahí quedaron como mudos testigos de los cazadores furtivos.

El hombre del pasado, los nativos que habitaron estos lugares en palabras de Fray Agustín de Espinosa: eran excesivamente aficionados a la carne . Nosotros, gente del siglo XXI, coincidimos en lo dicho por aquel evangelizador del siglo XVI, pues son muchas las evidencias arqueológicas que nos dejaron, donde podemos ver la fauna que cazaban, ésta iba desde grandes mamíferos como los bisontes, osos, venados, borrego cimarrón, berrendo; pero también aves y reptiles como tortugas, lagartijas y serpientes; así como insectos, los gusanos de maguey o de las palmas.En las rocas podemos ver huellas tanto de felinos pero también de osos.

Otro detalle importante es el de las herramientas que sirvieron para la caza como el atlatl, los proyectiles y por supuesto las navajas enmangadas para abrir o destazar los animales, los raspadores con los que se limpiaban las pieles y las hachas de mano para trocear la carne. Todas esas evidencias las podemos observar en la presa de Santa María de las Hediondas, pues mucho antes de que se levantara la cortina, ya de por si el agua se estancaba en este lugar que ahora luce en el abandono, pues las lluvias son cada vez mas esporádicas. Para completar el cuadro, diremos que los barriales en las faldas arenosas y en las faldas de los cerros, se observan las chimeneas donde los antiguos cocinaban sus alimentos.

No lejos de la presa, hacia el norte serpentea el Arroyo de Patos que en su curso cuenta con tinajas y esporádicos manantiales que proporcionan vida tanto a las plantas como a la fauna y por supuesto al hombre primitivo. Esta presa tiene un modesto abrigo rocoso en las que se dejaron algunas modestas pinturas. El estado de las mismas es delicado, por las inclemencias del tiempo, que poco a poco han ido borrando el legado pictórico. Aun así podemos apreciar un estilo compuesto por líneas paralelas, rombos, círculos concéntricos, triángulos y algunas otras figuras abstractas indescifrables.

Aunque pocos, se encuentran grabados algunos atlatls que dan fe de la antigüedad del sitio. El lugar fue constantemente habitado y la pátina de la roca así lo demuestra, pues el color del grabado y el propio de la roca están casi igualados. Destacan las cornamentas de venado cola blanca pero compiten en cantidad con las de borrego cimarrón.

Un motivo destacable es el de los hongos que relaciona este sitio con el Pelillal o la Presa de la Mula. Son abundantes las cuentas a base de puntos que pudieran estar relacionados con eventos astronómicos, en este valle llama la atención otro tipo de cómputo en el que aún los arqueólogos no han reparado, se trata de cuentas a base de muescas en el filo de algunas rocas. Desde hace tiempo hemos observado esta curiosidad que puede ser interesante para los estudiosos del arte rupestre del norte de México.

Otra característica muy de la Presa de Santa María: se trata de que en muchas rocas sólo se punteó el grabado, en algunos casos en toda la cara de una roca o en alguna parte de la misma, pero también en no pocos casos se observan figuras. Pudiera ser el borrador del posible dibujo, previo a la conclusión del mismo. En algunos sitios del Pelillal o de Paso de Guadalupe se aprecian dibujos que no se terminaron, se desconocen las causas del por qué quedaron inconclusos, el hecho ahí está.

El pero de este lugar lo constituye la gran cantidad de grabados históricos, no pocos encimados en motivos prehistóricos. No dudamos que algunos grabados tratan de la época de la Colonia, pero la mayoría son del siglo pasado y uno que otro son del presente siglo, eso si, la mayoría son del siglo XX; y van desde fierros de herrar hasta recuerdos, algunos amorosos y otros referentes a personajes como Heraclio Bernal o a caballos famosos como El Durazno que ganó muchas carreras. Algunos sólo dejaron mención de su nombre, otros su nombre y apellidos y la fecha del evento.

Algunos son raros pues se grabaron jinetes montando toros, más de uno son de tema religioso pues dejaron constancia de la cruz, casi siempre la que conocemos como bizantina , la que tiene triángulos en los extremos.

En el caso de los fierros es cuestión de acercarse al Registro Público de la Propiedad y con seguridad allí se podrán localizar a qué ganaderías del rumbo pertenecieron.

La cortina de la presa es todo un alarde de ingeniería, con todo y la sencillez del diseño, las grandes avenidas, cuando las ha habido no la han fastidiado. Es una presa enrocada como ya lo habíamos mencionado, las rocas son todas de la misma cortina natural, el caso es que no pocas piedras con grabados de los indios fueron utilizadas en la obra; basta un pequeño recorrido por la cortina para localizar 7 u 8 rocas con grabados antiguos y que fueron sacadas de su contexto natural.

La obra es de esas construcciones como la catedral por ejemplo, en donde no se usó ni un gramo de hierro o un kilo de cemento, es decir se utilizó mortero , sólo agua cal y arena. La construcción cuenta con una placa de mármol alusiva a la puesta en uso de la misma, donde se lee el nombre: PRESA SANTA MARÍA, la fecha: SEPTIEMBRE DE 1892.

Al igual que las construcciones de la época tiene sus contrafuertes para mayor seguridad en caso de ciclones. También tiene un vertedero pues en tiempos pasados se utilizó el agua para regar modestas parcelas. En ese tiempo el Presidente de la República era el General Porfirio Díaz, y como Gobernador de Coahuila el militar y político nacido en Múzquiz, José María Garza Galán.

El sitio de la presa Santa María tiene recuerdos de la prehistoria y la Colonia hasta la época actual.

 
                         
       

     
                             
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