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Abril 2013
Edición No. 290
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marihuana

Verde esmeralda





Fidencio Treviño Maldonado.

Hace varias décadas en mis primeros tiempos de trabajo en la sierra cafetalera del Estado de Guerrero, entre las andanzas por trabajo o por gusto de visitar algunos sitios de ese paraíso, con lugares de ensueño con sus cielos verdes, sus suelos ocres y morenos y con sus riachuelos bajando de la sierra y su vegetación esmeraldina a cualquier lado y… siempre invariablemente en cualquier terraza, en cualquier plano entre algún sembradío de tabaco, de arroz o del mismo café, lo inesperado, lo impredecible una planta frondosa, pachona, con tallo fuerte y con una hoja muy peculiar; la marihuana (marihuana) …

En cierta ocasión fui con uno de los caciques de la región aplicar unas vacunas a su ganado (bovinos) en la región alta de la sierra por el rumbo del “Piloncillo”, lugar con un vasto forraje natural para la cría de estos animales de engorda. Los caminos o veredas que hacíamos a pie eran cansados, cuesta arriba y culebreros, de pronto en un claro vi. Algo maravilloso y, que hasta la fecha jamás he visto algo tan hermoso, un gran jardín natural con las flores naturales de un color rojo bermellón rematados con un centro pardo en forma de bellota, una planta hermosa, mansita, que bailaba al vaivén de la fresca brisa en esa cumbre de la sierra y que a simple vista se cree incapaz de que de ella provenga uno de los venenos más cotizados en el mundo de las drogas.

Ante aquello quede por un minuto petrificado, anonadado (apendejado) hasta que don Chabelo, el viejo cacique me disparó al oído: --Es amapola, ahorita que bajemos se puede llevar unas flores, hay nomás la sembramos para unos gringos que aterrizan en un avioncito por aquí mismo, son como unas tres parcelitas, es decir 3 hectáreas, pa’l otro año vamos a limpiar l’otra ladera para echar más de esta siembrita. Esto que narro aquí fue por finales de los 60s y principio de los 70s cuando Lucio Cabañas y su guerrilla era el dueño de esa parte de la sierra.

Las cosas han cambiado, la genética en la Zootecnia hace los animales más precoces y más prolíficos, resistentes a las enfermedades, etc., pero en las plantas -sobre todo en la marihuana- ha sido mejorada en todos sus genes, desde su precocidad (tiempo de maduración, crecimiento, producción y alto rendimiento) hasta el color que sigue conservando su verde, aun seca, resistencia a los distintos suelos, a los climas fríos y cálidos, y su progreso en la sequía o humedad es asombrosa y si ahora nos alarmamos con los algodoneros y trigos transgénicos, la semilla de marihuana desde antes ya tenía esta propiedad de ser “caballo de Troya” para sus plagas y enfermedades, es decir no requiere de fumigadas y sobre todo el rendimiento por hectárea y su densidad por metro cuadrado es mucha.

Inclusive hay una variedad de Cánnabis Cáñamo indicus que es perenne, como la alfalfa, si se corta del tallo vuelve a producir, y ahora se comenta que en Perú y en Manila ya existe una nueva variedad de planta semi rastrera y al amadrinarla con maíz puede inclusive usarlo como planta trepadora (enredadera). De pronto la marihuana dejó de ser añorada, bohemia y elitista, aunque sigue siendo la principal, más conocida y hasta barata de todas las drogas y su decomiso es incontable, sea éste en toneladas o en kilos para ponderar el trabajo de las corporaciones, etc., o en el último de los casos hasta para cantar corridos con pacas y kilos de la buena como dicen los Tigres del Norte...

Hasta los años 50s del siglo pasado era considerado un pecado capital fumar marihuana (lo sigue siendo); sin embargo en esos tiempos pocos se atrevieron a romper ese regla y que da añoranzas en algunos de los famosos: Cómo olvidar a la diva Rita Hayworth que sólo por el placer de saborear el humo de un “verde” se paseaba en las calle de Tijuana; y uno de mis actores favoritos, Steve McQueen, cuyo terapeuta en los últimos meses de su cáncer terminal le recomendó fumar, y el actor de ojos azules tenía la costumbre de pedir “Green” también en Tijuana para sentirse bien… En aquel festival de Avándaro donde se decía que hasta las nubes de Valle de Bravo lloraron con el humo diluido de un olor a petate quemado, y qué decir de aquel incendio en el antro Lobohombo donde a decir de algunos bomberos que en cierto lugar del antro el humo era reconfortante y hasta de color verde.

Si nuestras autoridades ya metieron el Plan México Seguro o el Tapón de Botella, Plan Mérida, y México Limpio, entre otros más... Los narcos desde hace tiempo tienen el plan “Cucaracha” es decir, al sentir las pisadas corren para otros lados. Todo por la yerba verde, un verde que es vida como cantaba Plácido Domingo, o sólo un verde que te quiero esmeralda... ¿Será...?

 
 
 
kinotre@hotmail.com
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     
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