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Julio 20, 2010
Julio 2010, No. 256

2010: sui generis reparto del poder

Alejandro Robledo Flores.
El pasado 4 de julio se realizaron elecciones para renovar gobernadores, congresos locales y ayuntamientos en 12 Estados de la República. Los partidos políticos se disputaron importantes cotos de poder y recursos que los fortalecen rumbo al 2012.

Aunado a la importancia de estas elecciones, se agregaron otros elementos: las grabaciones de conversaciones de los gobernadores de Oaxaca, Veracruz y Puebla: Ulises Ruiz,  Fidel Herrera y Mario Marín, en las cuales los dos primeros mostraban cómo preparaban las campañas de sus candidatos y desviaban recursos; y la otra sólo reconfirmaba el estado mental del pervertido gobernador de Puebla y sus gustos sexuales por jovencitas y niñas.

La mayoría de mexicanos las oyeron y condenaron su contenido. Los 3 gobernadores involucrados acusaron al espionaje, y todas las críticas las enderezaron hacia el uso faccioso del aparato de inteligencia del gobierno federal. No hubo aclaración, condena ni autocrítica. Les indignó el espionaje, no que se desviaran recursos para campañas, ni que Mario Marín sea un pervertido confeso.

Otro elemento en estas campañas, fueron las alianzas PAN-PRD, la derecha y la izquierda dijeron algunos, soslayando que la derecha está en todos los partidos y la izquierda es más electoral que de proyecto e ideología. Tal vez se olvido que las alianzas de partidos están más que ensayadas, como la alianza de PAN-PRI para subir impuestos en diciembre, y de PAN-PRD-PRI para aprobar privatizaciones, rescates, Fobaproa y romper los acuerdos de San Andrés.

En las Alianzas la bandera principal fue “acabar con los caciques”, pero planearon hacerlo con otros caciques o representantes de grupos de poder de los estados, como fue el caso de Mario López en Sinaloa y Moreno Valle en Puebla.

El caso excepcional, por el contexto en que se dio, fue el de Oaxaca donde Gabino Cué resultó ganador. Era tanto el hartazgo de la gente y de los grupos políticos contra Ulises Ruiz que todos apostaron a Gabino para que le ganara al candidato oficial: Eviel Pérez. Ex gobernadores priístas como José Murat se alió contra su partido, al lado del panista Diódoro Carrasco y de Andrés Manuel López Obrador.

Ulises Ruiz tiene cuentas pendientes con la justicia y con la mayoría de los oaxaqueños, principalmente por: los conflictos de 2006 contra organizaciones sociales y sindicatos, donde con el poder del estado agredió a maestros, trabajadores y colonos, resultando decenas de muertos y torturados; por financiar y fomentar la actividad de grupos paramilitares ligados a su gobierno y que muchos operan por sus nexos con estructuras del mismo, y que han asesinado a líderes indígenas que exigen presupuesto para aplicarlo en beneficio de sus etnias, además de observadores internacionales y reporteros, ejemplo de ello Copala. Y por la enorme corrupción que se registró en su gobierno, donde  el saqueo y robo parecían parte de su plan de gobierno.

La alianza ganó Sinaloa Oaxaca y Puebla, y se irán a litigio: Durango, Veracruz e Hidalgo. A los promotores de las alianzas no les importó que se cuestionaran sus principios ideológicos. La alianza era por el botín, para igualar fuerzas, no era una batalla de ideas. La alianza, para muchos, fue una sumatoria de despensas y dinero para las campañas, que se conjugó con el cansancio de la sociedad hacia sus gobernadores.

En otros estados hubo alternancia por el hartazgo de la gente hacia sus gobiernos, y en los cuales se registró una votación mayor que la media nacional: en Tlaxcala la gente votó en contra del PAN, hubo sendas acusaciones de privilegio para amigos del gobernador panista Héctor Ortiz a la hora de asignar licitaciones, y el autoritarismo de éste para aplastar a los que no estaban de acuerdo con él.

Otro estado que tendrá alternancia de partidos es Zacatecas, donde gobierna Amalia García del PRD, gobernadora nepotista que tiene a toda su familia en la nómina estatal y tomando decisiones públicas, y que hizo grandes negocios con constructores ligados a su gobierno que gozaron de contratos de obras durante su mandato.

En esta extraña repartición del poder, muchos nos preguntamos: ¿Quién ganó?
Ganó el Presidente Calderón, porque aumenta su nivel de negociación, pues el TRIFE decidirá la legalidad de las elecciones de tres estados que Beatriz Paredes quiere conservar a toda costa. Ganó también, porque revitalizó su mandato desgastado.

Ganó el PAN, porque su dirigente César Nava, por instrucciones de Calderón, le apostó a la alianza con sus adversarios para conseguir el triunfo electoral. Ganó porque a pesar de la pésima gestión de Calderón consiguieron aumentar su votación.

Ganó el PRI, porque de las 12 gubernaturas disputadas se quedó con 9. Ganó también porque aumento sus cotos de poder, y eso significa más recursos del erario para pagar campañas, en particular la de Enrique Peña Nieto.

Ganó el PRD de Chucho Ortega y Camacho Solís, porque prepararon un escenario posible para las elecciones del próximo año donde el botín mayor es el Estado de México. Además tendieron un puente para legitimar sus negociaciones con el gobierno federal, a cambio de tratar de acabar con Andrés Manuel López Obrador, y seguir repartiéndose las migajas electorales con candidatos externos. Ganaron, porque comprobaron que es más redituable cachar candidatos y hacer pactos con grupos de poder que formar cuadros y tener un proyecto de nación.

En resumen: ganaron los mismos que representan los mismos intereses, y que pelean por lo mismo: los presupuestos y el poder.
Perdieron los mismos: los ciudadanos y la sociedad en su conjunto, pues siguen estando al margen de las decisiones de gobierno e importan a los partidos lo que en votos representan….


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